Magdalena, la histórica puta escogida por el hijo de Dios. Amor bien es el de las putas; amor que escucha atenta, goza, ríe y llora. Amor que cuida y otorga. Amor que escogió un profeta, amor que recibió sin pagar y para siempre. Todas las noches, con él, la puta se hace princesa; un día llegará ése que la quiera para siempre. Como Jesús. Entonces ella será santa guardiana de amor y fidelidad a ése que le paga con amor.
Me miro en el espejo y mi reflejo me grita puta
la más puta de todas las vírgenes
Carne querida, carne herida
La más puta de todas las vírgenes
virgen cansada de tanto amar,
de tanto correr postrada,
de tanto gritar callada.
Miénteme y llámame princesa
Prometo, ya sabes; ir contigo,
Mirarte con ternura y deseo,
Reírme de tus chistes estúpidos y todas las cosas que implica el amor…
Sólo quiero que venga y se quede para siempre
Si “para siempre” dura año y medio, no importa
Él me quiso alguna vez “para siempre” y yo le creí, con eso basta.
He dejado de hablarle.
Le he dado todo de mí.
Le he sacado celos.
He mentido, escapado y fingido por él.
Lo he tratado mal
Le odio tanto que
Quiero darle todo lo que soy y lo que puedo llegar a ser
Escógeme a mí
Anda, escógeme a mí
Deja a la puta de tus señoras, te ofrezco la más señora de las putas
Déjala
No he venido a destruir su pacto
¿Pero acaso éste no se quebró antes que comenzaras a buscarme?
No sé si la felicidad está conmigo
Pero sé que junto a ella estás muy solo
Mi amor, que no es mío; deja de lado esos “qué dirán” que te carcomen el alma,
Olvídate de las tradiciones que te ahogan, quítate esos miedos que te tienen limitado
Es hora de ser
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