jueves 24 de julio de 2008

EL/ELLA

Corté el teléfono y la miré, ansioso. Aprovechemos el tiempo, debo irme pronto; debo ir a la casa de ella. Le dije que se sentara junto a mí y ella me miró desde las alturas, de pie apoyada en el poste. Arisca me dijo que no. Soberbio. Soberbia por su actitud distante y engreída; pero soberbia también en el otro sentido, soberbia ella, soberbia su belleza escurridiza y soberbios mis ojos gozosos, mis manos deseosas y mi torpe corazón aturdido. Insistí, preocupado. Me dijo que no alcanzaríamos (tomando en cuenta mi conversación telefónica con mi novia, se dio cuenta que me iría pronto). Le ofrecí media hora más, sólo para ella; todo para ella. No sé porqué se molesta tanto, ella sabe cómo son las cosas y sabe quién es más importante: mi novia. Entre la amiga y la novia no hay por dónde perderse aparte que poco y nada puedo ver a mi chica, mi nena. Mi nena, mi nena. Por más que desee a mi amiga, en deseo se queda. Y nada sabe ella, ¿o sí? A preguntar.
Dice que se puso celosa, no quiero indagar más. Me quiere. Quizás me quedaría más pero ella quiere que me vaya: quién te entiende, mujer.

Mientras hablaba con ella le dijo que iría a su casa a verla, cuando se desocupara. Cuando se desocupara… des-ocupara: ocupado, ocupación: trabajo, faena, labor, que hacer, tarea, obligación… así me sentí y puta que lo odié. Se sentó y me invitó a hacer lo mismo. Comprendí que nunca seríamos nosotros y no quiero admitir que me doliera, pero no sé; ya no tenía ganas de nada. Estaba apoyada en un poste y miré al cielo para confirmarlo. Sí, un poste. Ve a saber tú porqué hay asientos junto a un poste, en fin: no viene al caso. Quizás fui muy obvia pero él me preguntó si tenía algo que contarle. Tengo que contarte que acabo de darme cuenta que estamos destinados a amarnos y ser felices juntos… pasando largos temporales estudiando, meditando y haciendo buena música en algún lugar alejado; de preferencia, una casa sencilla cerca de un río y de cerros con mucho verde y puro sol. Comiendo frutas y jugando con instrumentos musicales, lápices, pinceles, animales. Visitar el mar y la nieve, tener hijos con nombres atípicos y casarnos el día fuera del tiempo en alguna zona mística ante un monje neo hippie chamán gitano de la samba canuta. Te amo. Pero sólo te contaré que me puso celosa escucharte hablar con tu novia, me molesta no ser yo y me molesta haber admitido mis celos: quiero rime corriendo, ahora. Qué humillante, vete.