martes 19 de febrero de 2008
Amor vocacional...
Lo que menos tiene es vergüenza, yo diría que no la conoce. No teme al público, pero por él existe. Es de todos y no es de nadie, cualquiera puede identificarse con él pero él no se identifica con nadie. Es un poeta y un payaso. Representa todos los lados pero no pertenece a ninguno. Amplio, variado, abierto. Años le sobran, pero vive como nadie. Grita, ríe, llora. Te hace gritar, te hace reir, te hace llorar. Es y no es. La mierda le hace exitoso, las serpientes y escobas le dan pavor. Un espejo de la realidad, en todas sus facetas. Vive y muere, a cada rato. Vuelve a vivir y a morir. Una y otra vez. Está y desaparece. Se queda en la memoria del testigo. No puedes guardarlo, no puedes retenerlo. Efímero. Arte, arte, arte. Expresa, provoca. Acción y reacción. Todo. Nada. . Se llama teatro, y estoy enamorada de él. Amor platónico, claro, medio mazoka, pero amor al fin. Cada uno ama como puede, ¿no? Ojala periodismo sea un buen amante...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

2 comentarios:
¿Es muy dificil pasar del amor platónico al real? o ¿ya la decisión está tomada?
Llegué desde Lateralus el blog de mi amigo Carranz. Escribes muy bien, continua haciéndolo :)
Saludos.
Todavia no elijo a mi amante
Publicar un comentario en la entrada